lunes, 17 de marzo de 2014

Medio cerebro

La LOMCE y el nuevo Real Decreto que establece el currículo en Educación Primaria han resuelto dividir las áreas entre troncales y específicas. Suena a universidad. O suena a que hay asignaturas importantes (pronúnciese con voz grave) y luego están las demás. Ya se sabe, la gimnasia (¡ah no!, educación física) y esas cosas. Y luego, más al fondo, mucho más, está la Educación Artística.

El asunto es que su hijo o el mío podrían cursar hasta los 12 años en un colegio sin dedicar ni una sola hora a la Educación Artística. Tendrá cinco áreas troncales: 

Lengua Castellana y Literatura.
Matemáticas.
Lengua Extranjera, que seguramente será Inglés.
Ciencias Naturales.
Ciencias Sociales.

Luego tendrá un número indeterminado de áreas específicas. Dos de ellas serán Educación Física y Religión (o su alternativa: Valores Sociales y Cívicos). A partir de ahí el centro ofertará al menos una de entre Educación Artística, Segunda lengua extranjera y la que los padres no hayan elegido de entre Religión o su alternativa. 

O sea, usted podría llevar a su hijo a un colegio supermolón que decida que estudiar alemán desde los 6 años mola mucho más que colorear y esas chorradas. Su hijo aprenderá a pronunciar Gelsenkirchen a cambio de sacrificar medio cerebro. Y además será superproductivo.


Realmente creo que serán muy pocos o ninguno los colegios que no oferten Educación Artística. Pero, la sola posibilidad de que esto sea legal me aterra. Porque lo que hay detrás de ello es que quien ha diseñado este currículo ha decidido que medio cerebro de los niños es prescindible; que no pasa nada si no le prestamos atención durante la etapa más importante de su desarrollo al aprendizaje de los lenguajes visual, corporal y musical o a la creatividad. El mensaje implícito es que todo esto es secundario y prescindible.

Según parece, en mi tierra adoptiva, Castilla-La Mancha, tendremos garantizada la educación musical. A mí me huele más a prevención de un conflicto laboral que a opción pedagógica. Pero algo es algo.

Y luego está lo de la educación emocional, que no merece ni una línea de atención en el nuevo Real Decreto. Pero a eso ya le dedicaré otra entrada en el blog. O un requiem. Lo estoy pensando.