lunes, 3 de noviembre de 2014

Smart Family: inteligencia emocional para familias inquietas

Te presento el primer número de 'Smart Family'. Es una sencilla publicación que pretende aportar inspiración a familias que quieren contar con el aprendizaje emocional como elemento para crecer y desarrollarse. En este proyecto que ahora nace participamos un grupo de profesionales de diversos ámbitos: la pedagogía, la psicología, el deporte, la orientación y el coaching, entre otros.

Cada dos meses iremos aportando nuevos artículos y nuevas ideas que, esperamos resulten interesantes. En este número, mi aportación personal se ciñe a la maquetación y el diseño, pero ya vendrán más.

martes, 9 de septiembre de 2014

El docente proactivo y el cambio posible

"Las familias de mis alumnos no colaboran", "estos niños no tienen interés", "cada dos años nos cambian la ley y así es imposible", "el equipo directivo nos lo pone todavía más difícil"... Cualquiera que haya estado alguna vez en una sala de profesores habrá escuchado frases como estas más de una vez. Lo malo es que, en no poco casos, son ciertas. Sin embargo es un error dejar que se conviertan en excusas para no cambiar nada y dejarnos llevar por la corriente del desánimo y el "que llegue ya el viernes".

Dicho de forma más sesuda, cuando los profesores nos recreamos en esta colección de creencias y afirmaciones tan poco estimulantes estamos centrándonos en el círculo de preocupación y, por tanto, desatendiendo nuestro círculo de influencia. Esto es lo que explica brillantemente Stephen R. Covey en su best seller Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Y, bajo mi punto de vista, da en la diana.

La diferencia esencial entre ambos círculos es que cada uno de nosotros tenemos el control sobre lo que sucede en el círculo de influencia, pero no sobre lo que ocurre en la zona de preocupación. Cuando gastamos nuestra exigua energía en este úlitmo actuamos de forma reactiva y no solo no logramos cambiar nada, sino que reducimos nuestra influencia sobre estos problemas a causa del victimismo y la sensación de incapacidad.



La clave para iniciar el cambio de todo eso que nos preocupa, pero que no depende nosotros, reside en la proactividad. Ser proactivo no es ser un "echao pa'lante" o ir de "sobrao". Ser proactivo es esencialmente ser responsable, entendiendo como tal la habilidad para elegir la respuesta ante cada una de las situaciones que nos encontramos. Ser proactivo es no plegarse al determinismo derrotista que postula que las cosas suceden porque tienen que suceder o "porque las cosas están fatal" o porque "ya nada es como antes".

El docente proactivo sabe que no puede cambiar los hábitos educativos de los padres de sus alumnos, pero sí es capaz de crear un grupo de WhatsApp o lo que sea para comunicarse más y mejor con ellos o de transmitirles altas expectativas de logro.

El docente proactivo sabe que sus alumnos son preadolescentes irritantes, pero es capaz aparcar por un tiempo el libro de texto y poner en marcha un proyecto de investigación con ellos.

El docente proactivo sabe que le cambiarán la ley tras las próximas elecciones, pero es capaz de concretar el currículo a nivel de aula conectando los contenidos con las bizarras preocupaciones de sus alumnos.

El docente proactivo también detesta la burocracia organizativa, pero es capaz de ofrecer su colaboración al equipo directivo para sacar adelante ese tostón de memoria o de proponer una aplicación informática que haga más llevadera la evaluación interna.

El docente proactivo sabe que no todos sus compañeros serán sus amigos ni estarán de acuerdo con su manera de entender la educación, pero es capaz de escucharles, de echar una mano con ese tablón que se cae o de preguntar cómo están sus hijos.

El docente proactivo sabe que no puede cambiar todo, pero es capaz de cambiar algo. Y ese algo es primer paso de otro algo y así, decisión a decisión y acción a acción, el círculo de influencia invade el círculo de preocupación y se logran cambios impensables. Ningún profesor, ningún centro, ningún aula están condenados a ser siempre lo que son ahora. El cambio es posible y es real cuando se sabe adonde se quiere llegar y se actúa con responsabilidad y proactividad.

lunes, 17 de marzo de 2014

Medio cerebro

La LOMCE y el nuevo Real Decreto que establece el currículo en Educación Primaria han resuelto dividir las áreas entre troncales y específicas. Suena a universidad. O suena a que hay asignaturas importantes (pronúnciese con voz grave) y luego están las demás. Ya se sabe, la gimnasia (¡ah no!, educación física) y esas cosas. Y luego, más al fondo, mucho más, está la Educación Artística.

El asunto es que su hijo o el mío podrían cursar hasta los 12 años en un colegio sin dedicar ni una sola hora a la Educación Artística. Tendrá cinco áreas troncales: 

Lengua Castellana y Literatura.
Matemáticas.
Lengua Extranjera, que seguramente será Inglés.
Ciencias Naturales.
Ciencias Sociales.

Luego tendrá un número indeterminado de áreas específicas. Dos de ellas serán Educación Física y Religión (o su alternativa: Valores Sociales y Cívicos). A partir de ahí el centro ofertará al menos una de entre Educación Artística, Segunda lengua extranjera y la que los padres no hayan elegido de entre Religión o su alternativa. 

O sea, usted podría llevar a su hijo a un colegio supermolón que decida que estudiar alemán desde los 6 años mola mucho más que colorear y esas chorradas. Su hijo aprenderá a pronunciar Gelsenkirchen a cambio de sacrificar medio cerebro. Y además será superproductivo.


Realmente creo que serán muy pocos o ninguno los colegios que no oferten Educación Artística. Pero, la sola posibilidad de que esto sea legal me aterra. Porque lo que hay detrás de ello es que quien ha diseñado este currículo ha decidido que medio cerebro de los niños es prescindible; que no pasa nada si no le prestamos atención durante la etapa más importante de su desarrollo al aprendizaje de los lenguajes visual, corporal y musical o a la creatividad. El mensaje implícito es que todo esto es secundario y prescindible.

Según parece, en mi tierra adoptiva, Castilla-La Mancha, tendremos garantizada la educación musical. A mí me huele más a prevención de un conflicto laboral que a opción pedagógica. Pero algo es algo.

Y luego está lo de la educación emocional, que no merece ni una línea de atención en el nuevo Real Decreto. Pero a eso ya le dedicaré otra entrada en el blog. O un requiem. Lo estoy pensando.

martes, 18 de febrero de 2014

Cuerdas para la inclusión

Yo ahora mismo debería estar haciendo nosequé cosa sesuda, pero desde hace un para de días mi legión de contactos educativos bombardean mis time lines con referencias a "Cuerdas", el corto de animación que ganó un Goya recientemente. Así que no me ha quedad más remedio que verlo y entender por qué tanta insistencia. Tenían razón.

[Durante un par de días aquí ha estado insertado el vídeo del corto. Según parece alguien subió el vídeo a Youtube sin permiso de la productora, por lo que ha sido eliminado. Pido disculpas si por ignorancia he perjudicado a los autores y propietarios de la obra. No obstante, me alegro de esta filtración que ha permitido que miles de personas disfrutemos de una creación extraordinaria y conmovedora que, de otra forma, no hubiéramos visto. Aunque esta entrada no tiene mucho sentido sin el vídeo, la mantengo para que quede constancia de mi recomendación de ver "Cuerdas" y mi reconocimiento a sus creadores.]

Es tan fácil. Sólo unas cuerdas. Cuánto bien pueden hacer. Para incluir y para despertar la vocación de un educador. Buscaré cuerdas en mi colegio a ver qué podemos hacer con ellas.