jueves, 12 de diciembre de 2013

Alergia a alimentos en la escuela

No sé si ahora mismo escribo como orientador o como padre de dos niños alérgicos a alimentos. Supongo que las dos cosas. El caso que de ninguna manera podía pasar por alto la tan esperada publicación que acaba de realizar el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Se trata de una guía informativa para la escolarización segura de alumnos con alergias a alimentos y al latex



Me ahorro los comentarios y presentaciones. Simplemente reproduzco el prólogo de una madre, que firmaríamos cualquier padre o madre de niño alérgico:

Querida profesora, querido profesor:
Soy madre de una niña alérgica a varios alimentos, escolarizada desde hace varios años, y me han pedido que te presente esta Guía. Que eche la vista atrás y que recuerde aquellos meses antes del primer año de cole. Aquel tiempo en que tanto nos preocupaba si estaría segura. 
Eso es lo primero que recuerdo: el miedo. La angustia de dejarla en un entorno que ya no controlábamos nosotros, con unas normas iguales para todos. Recuerdo la primera reunión con su primera tutora y las que siguieron después al ir pasando los años. Siempre el mismo objetivo en mi mente: “Tengo que conseguir convencerles de que evitar el problema es lo más seguro, y de que tener la adrenalina cerca es solo el último escudo”. Difíciles conversaciones en las que empezaba asustando al presentar los peligros de la condición alérgica de mi niña y acababa tranquilizando,insistiendo en la EVITACIÓN. 
Cada cambio de curso, a los demás padres les preocupaba el precio de los libros nuevos. A nosotros nos preocupaban más las tizas, las ceras, las manualidades con nueces o con vasos de yogur… Nos preocupaba si el profe nuevo, o la profe nueva, se lo tomaría en serio. Si aceptaría tener la adrenalina en el aula, o llevársela puesta de excursión. 
Quiero dar las más cálidas gracias desde aquí a todos los PROFESIONALESDE LA EDUCACIÓN que habéis trabajado con mis hijos. Yo he tenido la suerte deencontrarme con vosotros. Vuestra responsabilidad ha sido mi tranquilidad, pero sobre todo ha sido la seguridad de mi hija. Muchos otros padres suscribirían este agradecimiento y en su nombre me permito hacerlo extensivo a todos los docentes que trabajan día a día con escolares alérgicos velando por su bienestar. 
Otros padres no han sido tan afortunados, no se han sentido tan apoyados. Por eso, algunos batallamos y batallamos hasta conseguir esta Guía promovida desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, para ayudaros a manejar una clase con nuestros hijos alérgicos en el grupo. Y para ayudaros a entendernos a nosotros, sus padres. Acudiremos a vosotros los docentes muy preocupados, un poco paranoicos con el alérgeno oculto, tal vez demasiado insistentes. Pero totalmente dispuestos a colaborar con vosotros. Nos va en ello lo más preciado. 
Nosotros daremos la cara cuando sea necesario. Explicaremos a otros padres, aguantaremos que nos echen la culpa de las “marquitas” en la lista del material, de que no haya globos en la fiesta, de que (tal vez) se prohíban los bebibles o las fresas en la merienda. Esa será nuestra batalla.La vuestra será revisar cada actividad. Tal vez prescindir de alguna de ellas que pueda resultar peligrosa. Vosotros sabéis mejor que nadie qué es esencial y qué es prescindible para la educación de un menor. Vosotros podéis valorar mejor que nadie si de verdad es necesario y es pedagógico para el grupo que un niño se quede apartado, mientras otros hacen, por ejemplo, un bizcocho y se lo comen después. 
Va a ser muy bonito ver cómo sus propios compañeros les protegen. Las amigas de mi hija no comen tarta en los cumpleaños, porque ella no puede y prefieren irse a jugar juntas. En la mesa en la que se sienta ella, nadie tira comida al aire en las fiestas. Y todos salen corriendo a lavarse las manos para jugar. Para ellos es muy simple: JUNTOS MEJOR. 
La alergia puede ser excluyente, pero puede ser también un factor que alimente la solidaridad y la voluntad de integrar a todos.  
Los niños alérgicos a alimentos son muy responsables. Pero eso ya lo comprobaréis.  
Y tienen una mirada y una sonrisa que no tiene precio cuando ven que se ha contado con ellos. Eso también lo veréis.  
Esta Guía contiene información, recursos, ideas alternativas. Espero que os ayude. Os invito a leerla. 
M.ª Dolores Mouriz

Madre de niña 9 años: APLV (alérgica a la proteína de leche de vaca), EX-huevo, EXcarnes rojas y de niño de 6 años: alérgico a pescados y celíaco.

Familia socia de AEPNAA

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