martes, 29 de mayo de 2012

No es cosa de niños

No es cosa de niños. Así tituló España Directo, programa de RNE, un monográfico dedicado al acoso escolar.  En él se puede oír la experiencia alumnos víctimas de acoso escolar, expertos en la materia, algún profesor, padres y, lo más raro, el testimonio de un acosador. Estoy convencido de que los educadores debemos escuchar más y hablar menos. Por eso, quiero compartir aquí el podcast del programa, para escuchar reflexiones sobre una realidad estremecedora.


Una vez escuchado, doy mi opinión. El programa insiste en la idea de que los centros educativos y el profesorado silencian los casos de maltrato entre iguales e incluso culpabilizan a las víctimas. Yo creo que es una generalización injusta y que no responde a la realidad. En Castilla-La Mancha, al menos, hay un protocolo de intervención en estos casos que, a mi juicio, da una respuesta eficaz al problema. Si hay familias que creen que sus hijos pueden ser víctimas de acoso tienen todo el derecho de que este protocolo se ponga en marcha y el centro educativo tiene el deber de hacerlo ante la demanda de cualquier miembro de la comunidad educativa. Hay herramientas contra el acoso, otra cosa es que haya voluntad y que se tengan bien abiertos los ojos.

Me llama mucho la atención la afirmación que se hace que la edad más crítica es la de Educación Primaria. Y creo que es cierto. En esta etapa cometemos muchas veces el error de no adoptar medidas relativas a convivencia "porque no hay problemas". Claro, no los hay, pero se están gestando. La prevención en Educación Infantil y Primaria evitaría mucho sufrimiento posterior. Debemos ponernos las pilas. 

Me parece particularmente interesante el relato de quien afirma haber sido acosador. Todo se paró cuando alguien les advirtió la gravedad de lo que estaban haciendo. El gran problema del acoso es el silencio cómplice de los espectadores. Un toque de atención a tiempo, una llamada a la reflexión, un "¿por qué estáis haciendo esto?" puede detener una escalada de violencia con unas consecuencias imprevisibles y, en muchos casos, irrecuperables para la víctima. No hay que olvidar que el acosador también es un menor, una persona en construcción. Su dimensión ética, también. Podemos creer en su reconstrucción moral. Para eso estamos los educadores.

Por último, un pataleo corporativista. Los orientadores seguimos siendo los grandes desconocidos del mundo educativo para el resto de la población. Como mucho, hablan del "psicólogo", desconocen nuestras funciones y nuestro rol en un tema en el que la orientación y la tutoría tiene un papel tan importante que jugar.

En fin. Estas son algunas de las reflexiones que yo hacía mientras escuchaba el programa. Lógicamente están condicionadas por mi experiencia y mi contexto. No pretendía aquí tratar el tema en profundidad. Da para mucho más, sino simplemente abrir la puerta a la reflexión, la autocrítica y la acción. Espero que sirva de algo.

martes, 22 de mayo de 2012

Materiales del VI Encuentro Estatal de Orientación

Esta entrada es simplemente para poner a disposición de cualquier orientador, profesor, estudiante o educador en general las ponencias, comunicaciones, pósteres y demás presentadas en el VI Encuentro Estatal de Orientación celebrado en Bilbao enre el 11 y el 13 de mayo de 2012.

Simplemente con pinchar en la imagen del logo del encuentro se puede acceder a todo el material alojado en Google Drive. Que ustedes lo disfruten.

jueves, 17 de mayo de 2012

Teewts desde el VI Encuentro Estatal de Orientación en Bilbao

Con la vivencia del VI Encuentro Estatal de Orientación todavía fresca en la memoria, me permito compartir aquí una sencilla crónica de tan enriquecedora experiencia. Como pretendo ser breve lo haré en clave tweet, recorriendo algunas de las ideas que me parecieron más interesantes.


Nada más llegar, un poco tarde, por aquello del eterno viaje en el bus de APOCLAM, María José Díaz Aguado nos puso en nuestro sitio. Habló sobre la convivencia, pero esta frase lapidaria todavía resuena en mis oídos y  me plantea el reto de conectar con un profesorado que, muy a menudo y no sin razón, nos mira con cierta sospecha y nos escucha con desconfianza. Comencemos la casa por los cimientos.


La mesa redonda sobre buenas prácticas en convivencia nos sirvió para descubrir experiencias interesantísimas que se llevan a cabo en multitud de centros por toda España. Se hacen muchas cosas y bien, lo malo es que no se hacen visibles (la visibilidad fue una de las ideas-eje de todo las ponencias). Ahí tenemos otro reto.


Es realmente difícil concentrar en una ponencia de apenas una hora el vasto conocimiento de Javier Elzo sobre la juventud y la sociedad. Una idea recorría toda su intervención. Los jóvenes cambian, el ritmo de la sociedad acelera, la información fluye. Algo debe cambiar en la escuela y los orientadores tenemos un papel relevante en su transformación.


En la mesa redonda de buenas prácticas sobre orientación se presentaron los Cuadernos de Orientación y Educación en Familia de APOCLAM, dos fantásticos trabajos colaborativos de mis compañeros castellano-manchegos. En mi retina queda la imagen del trozo del IES Ramón Arcas Meca de Lorca que queda en pie tras el terremoto de hace un año. Su orientador presento Orientaguía, un completísimo blog de orientación académica y profesional.


Pablo Pineda, actor y maestro con síndrome de down con una lucidez abrumadora, soltaba sentencias dignas de ser talladas en mármol a una velocidad mayor que la yo era capaz de tuitear. Fue en la mesa redonda sobre atención a la diversidad que compartió con ilustres entendidos en la materia. Como no sabía por que teewt decantarme, destaco otro: "adaptar el currículo no es reducirlo". Sencillamente brillante.


El domingo abrió con la ponencia del sensacional Fracesco Tonucci y su particular visión de la escuela, donde sobran las sillas; donde el maestro primero escucha y luego habla; y, sobre todo, donde caben todos porque se reconocen todas las capacidades.


Al final de cada sesión pudimos disfrutar de las clownclusiones, con Virgina Imaz y sus chicos. Un divertido cierre para reírnos un rato de nosotros mismos y convencernos de que no es para tanto.


Para finalizar, hay que destacar la excelente organización del Encuentro por parte de la gente de APSIDE, reconocida unánimemente por todos los participantes. ¡Ah! Y no puede faltar una mención al escenario, Bilbao, ciudad moderna, acogedora y cubierta de banderas del Athletic.

Para completar la tweet-crónica podéis buscar el hastag #EEOBilbao en Twiter y/o leer la entrada que ha escrito Fernando Navarro en La botica del orientador sobre el Encuentro.

¡Nos vemos en las Jornadas de 2013, en CUENCA!

jueves, 10 de mayo de 2012

Sobre recortes y lo que no se puede recortar

Aumento de las horas de docencia, eliminación de la red Centros de Profesores, bajada de sueldo, reducción del pago de itinerancias, eliminación de los apoyos en Educación Infantil, aumento de ratios, eliminación de un número mínimo de alumnos para mantener abierta una escuela rural, recortes al transporte y comedor, etcétera.



Como gota malaya cada una de estas medidas va horadando la calidad del sistema educativo público en Castilla-La Mancha. Y nunca un etcétera sumó tanta incertidumbre y temor. No sabemos lo que está por venir y su alcance. Entre otras cosas, aún nadie de la Consejería ha dicho nada del modelo de orientación. Igual ni siquiera saben que existimos los orientadores.

Esa es una de las teorías sobre lo que está sucediendo. Que no tienen ni idea de cómo funciona esto y van recortando a medida que van descubriendo cosas nuevas (para ellos). De ahí la torpeza, opacidad y ausencia de explicaciones en la ejecución de las medidas. También circula la teoría según la cual van dejando caer los recortes de uno en uno para que se duela menos. Y claro, también está la teoría oficial: no hay dinero y las medidas son inevitables para no caer en la quiebra. Yo creo que las tres teorías son ciertas y perfectamente compatibles.

El caso es que entre recorte y recorte me ha dado tiempo a hacer un poco de autocrítica, ejercicio tan sano como poco habitual.

1º. Yo ya no hablo de lo que queda "después de los recortes", sino de lo que teníamos "durante del despilfarro". En Andalucía, por ejemplo, que ahora se erige como baluarte de la calidad de los servicios públicos, no han aumentado las horas de docencia ni han eliminado los apoyo en Infantil... porque ellos nunca han tenido esos apoyos y nunca han bajado de 20 y 25 horas de docencia en Secundaria y Primaria respectivamente. Construimos un sistema educativo con una serie de servicios financiados con el dinero que generó un modelo de crecimiento irreal y desproporcionado. Nadie se preguntó en aquellos años felices si iba lo que estaban montando iba a ser sostenible a medio-largo plazo. Y ahora estamos pagando esa tremenda falta de previsión y de responsabilidad.

2º. Las medidas que se diseñaban como mejoras de la calidad sirvieron, en muchos casos, sólo para mejorar las condiciones laborales del profesorado. Sería injusto generalizar, pero algo hay de verdad en que, por ejemplo, esas dos horas lectivas que se quitaron y ahora han vuelto, no siempre se utilizaron para mejorar la calidad del proceso de enseñanza. Los portátiles para los docentes no han significado necesariamente un mayor uso de las nuevas tecnología en el aula. La multiplicación de orientadores en los colegios no se ha traducido siempre en una multiplicación de la eficiencia de nuestra labor. En resumen, la necesaria mejora de la inversión en educación en época de bonanza no se ha visto reflejado como debía en una mejora de la procesos y de los resultados.

Igual esta crisis terrible nos sirve para centrarnos en lo esencial. Y no me refiero a esos servicios esenciales de los habla el gobierno, sino lo esencial de la profesión de educar. Yo creo que la calidad educativa depende de la inversión, pero no sólo de la inversión, también de la calidad humana y profesional de quienes damos vida al sistema de educación público. Ese es el gran valor de nuestro sistema educativo y eso no lo puede recortar nadie, salvo uno mismo.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Algunas ideas para superar el rechazo a ir al colegio

No es raro encontrarse en Educación Infantil o los primeros cursos de Primaria con niños que manifiestan rechazo a ir al colegio. Podemos encontrarnos con llantos, rabietas, gritos, tristeza, depresión... Es una situación que si no se ataja a tiempo y se prolonga puede convertirse en insostenible para la familia y en muy perjudicial para el proceso educativo del niño. 

En ocasiones, hasta se derivan complicaciones de salud o aparecen problemas con la comida o el sueño. En estos casos más extremos hablamos de una fobia escolar que debe ser tratada con profesionales de la salud mental y la pediatría. En términos educativos, lo primero y fundamental es plantear el tema con el tutor del niño y, si es posible, con el orientador del centro. Como indicaciones generales para afrontar este problema pueden seguirse los siguientes consejos. 



1. Ir a la escuela

La mejor terapia de la fobia escolar es ir diariamente a la escuela. Los temores se superan enfrentándolos cuanto antes. La asistencia diaria a la escuela hará que casi todos los síntomas físicos del niño mejoren. Los síntomas se volverán menos intensos y se presentarán con menor frecuencia y, con el tiempo, el niño volverá a disfrutar de la escuela.

Para él cada mañana es una “batalla” para no ir al colegio. A medida que va perdiendo cada una de esas batallas, se va dando cuenta de que su “lucha” no merece la pena. Ir al colegio es innegociable e inevitable.


2. Actuar con firmeza por la mañana

Debe tener claro desde que se levanta que va a ir al colegio. No es el momento de explicarle porqué debe ir o de hablar sobre su miedo, es el momento de prepararse para ir al colegio. Hay que actuar con decisión y no dejar lugar para protestar. Es bueno crear una rutina diaria en la que las diferentes tareas se suceden con agilidad. Puede ser el rato más difícil del día, por lo que hay que tratar de aparcar la emotividad y armarse de paciencia y determinación.


3. Ignorar conductas de rechazo

Es muy probable que lo que el niño busca cuando llora, grita o se tira al suelo es que se le preste atención y que toda la familia atienda a sus demandas. Por ello, cuando se den conductas de este tipo, lo más eficaz es ignorarlas. Si consigue atraer esa atención que busca, aprende que gritando o llorando consigue su objetivo, por tanto seguirá haciéndolo. Lo más indicado es ignorar esas conductas, siempre que no supongan un peligro para sí mismo o los demás, y abordar el tema cuando esté más tranquilo.

También es probable que se queje de algún tipo de dolor o malestar. Si sólo se queja en tal sentido antes de ir al colegio, lo más probable es que se trate de una conducta de evitación. Con todas las cautelas necesarias, hay que ignorar estas quejas.


4. Hablar con él

En algún momento, que no sea una mañana de escuela, hablar con el niño sobre sus problemas, alentarlo a decir exactamente lo que le molesta, preguntarle qué es lo peor que podría pasarle en la escuela o en el camino a la escuela siendo muy concretos y evitando generalidades. Es recomendable evitar la compasión y emplear un tono optimista y positivo. Si hay una situación que pueda cambiar, decirle que harán todo lo posible por cambiarla. Si les preocupa que los síntomas puedan empeorar en la escuela, asegúrenle que puede relajarse unos minutos en el colegio según lo necesite. Después de escucharlo atentamente, deben decirle que entienden sus sentimientos, pero que sigue siendo necesario que asista a la escuela mientras mejora. Además, hay que ayudarle a ver lo bueno de ir a la escuela y destacar las cosas buenas que le pasan allí.


5. Intentar pasar más tiempo con niños

Tratar de que el niño comparta momentos de juego con sus compañeros de colegio u otros niños fuera del tiempo escolar. Esto reforzará los lazos con ellos, desarrollará su competencia social y puede ayudarle a ver el colegio como un lugar más amable donde reencontrarse con sus amigos.


6. Reforzar su confianza en sí mismo

Hay que encontrar los puntos fuertes y reforzarlos. Hay que hacerle consciente de ellos y felicitarle. Es bueno que haga por sí mismo todo lo que sea capaz de hacer y poner en valor sus logros y esfuerzos. Hay que evitar a toda costa la sobreprotección y no hacer en su lugar lo que él sabe hacer solo.


7. Buscar alguna conexión entre la casa y el colegio

Suele resultar muy útil en estos casos encontrar algún objeto o tarea que conecte la casa y el colegio. Puede ser de algo del colegio que le gusta y que se lleva a casa para enseñarlo a los padres, un juguete que lleva al colegio desde casa para sentirse unido a su entorno familiar, una tarea que ha hecho muy bien en el colegio y la lleva a casa para que la vea su familia, preparar algún material o dibujo en casa para enseñarlo al día siguiente a sus compañeros y maestra, etc. El criterio general es encontrar algo que le guste y le motive y que sirva de nexo entre el colegio y la casa, de modo que suponga una motivación extra para ir al día siguiente al colegio.





Parte de estas orientaciones están tomadas de las orientaciones para la fobia escolar del Proyecto Ambezar.