miércoles, 11 de abril de 2012

A vueltas con los deberes

En las últimas fechas la prensa se ha hecho eco del viejo debate sobre los deberes. Federaciones de asociaciones de padres europeas, entre ellas la española CEAPA, los consideran un indicador del fracaso del modelo educativo, un generador de desigualdad social y causa de tensiones y sobrecargas familiares. Piden, si bien  no su eliminación, sí una reflexión sobre su naturaleza y un diseño más racional.


Sirva para ilustrar el tema el podcast de "La hora de los fósforos" del programa "Herrera en la Onda" en Onda Cero donde hace unos días se trató el tema. El documento sonoro no hace grandes aportaciones intelectuales o de expertos, pero muestra las opiniones de padres y algún profesor con una buena dosis de realidad, sentido común y del humor.
  
Mientras leía, veía y escuchaba noticias y opiniones sobre este tema, iba creando también mi opinión, que me permito compartir aquí en tres ideas fundamentales. Lo hago pensando, sobre todo, en Educación Primaria, que es la etapa en la que trabajo y que mejor conozco.

1. Los deberes son para los niños, no para los padres. Pues eso. Los padres no deberían sentir que con los deberes se les "castiga" o se les evalúa ellos y los maestros deberían proponer a sus alumnos tareas que puedan hacer ellos solos con lo que ya han trabajado en clase. El papel de los padres debe ser garantizar que los niños hacen los deberes en las mejores condiciones posibles. Si el niño necesita la atención o la ayuda permanente de los padres, tenemos un problema con los deberes o con el niño. Hable con su tutor.

2. Lo importante en Primaria es crear el hábito. Todos estaremos de acuerdo en que un estudiante universitario necesita estudiar, y mucho, en casa. También coincidiremos en que es un barbaridad mandar deberes a un niño de 2 años. Pues bien, entre esos dos extremos hay un camino que empieza a recorrerse en Primaria. No se trata sólo, por tanto, de reforzar el aprendizaje del colegio, sino de ir creando el hábito y la disciplina de trabajar en casa que, en ningún caso, aparecerá por arte de magia el día que sea realmente imprescindible.

3. No se aprende sin entrenamiento, ni se alcanza el éxito sin esfuerzo. Desde las teorías más clásicas del aprendizaje, que hacen hincapié en la repetición y la memorización hasta las tendencias contemporáneas que ponen el acento en la práctica, la investigación, la colaboración o la creatividad no hay modelo didáctico que prescinda del esfuerzo y la dedicación para aprender. Esto no quiere decir que el trabajo de casa deba consistir necesariamente en repetir los mismo ejercicios de clase. Existen innumerables tareas de carácter más práctico, lúdico y activo que pueden ser de gran utilidad para reforzar, afianzar y ampliar lo aprendido en el colegio. Probemos por ese camino.

1 comentario:

  1. Estoy en líneas generales de acuerdo con tu reflexión sobre los deberes escolares. Confío en que todo lo publicacado y discutido en los medios nos lleve a todos a una posición coherente sobre qué deberes se mandan y para qué sirven.

    ResponderEliminar